LOCUTOR ANGAU (DICE QUE)

Pasamos lindo día del Locutor el domingo. ¡Son muy generosos conmigo!

Un día mi padre me preguntó: – ¿Vos pensás que vas a vivir de eso?

Y yo le contesté: – No sé papá, pero es lo que me gusta hacer.

El tiempo le dio la razón a mi padre. Nunca pude vivir de hacer locución.

Pero ¿Saben qué? Soy millonario con el reconocimiento de la gente. Ellos son parte de mi labor detrás de un micrófono. Me dieron un título que tengo que defender cada vez que nos encontramos en el aire. Entonces pongo lo mejor de mí. Como el primer día, hace treinta y dos años, en la querida Radio Integración, que me dio la primera oportunidad.

En el camino el oficio me regaló oportunidades únicas, de conocer lugares y personas importantes de la cultura, la política, el deporte, de la comunicación, entre tantos. Y lo más importante, generar vínculos de amistad desde la Radio con oyentes, que me cuentan sus realidades desde el lugar que me escuchan, y yo también los escucho para conocerlos.

El tiempo también me enseñó a reconocer lo que cada uno puede dar en la comunicación, con sus formas, maneras y las herramientas técnicas con la que cuenta al momento de expresarse. Es muy lindo darme cuenta, casi llegando a los cincuenta años de edad, que en el oficio hoy soy un poco de todos los colegas que escuché, y con los cuales muchas veces fui injusto en mi crítica insolente desde la inexperiencia. Hoy me doy cuenta que todos ellos me enseñaron mucho. A todos los recuerdo con afecto y respeto.

Es importante resaltar que existe la Carrera de Locución, que afirma la técnica y determina parámetros muy altos de profesionalismo, incomparables con el empirismo con el que contamos muchos corajudos del micrófono. Hay momentos en el camino del aprendizaje en los que uno «para la oreja» y se queda con conceptos que son como legados. Una vez, en una capacitación de esta noble labor en la ciudad de Resistencia Chaco, Andrés Farenga (uno de los grandes locutores y maestro de nuestro país) nos dijo:

«Si van a hacer locución en una radio, tengan en cuenta que deben hablar fácil, no rebuscado (cosa que no es fácil…). También, recuerden que del otro lado puede que haya una persona escuchándolos con el último equipo de tecnología y los mejores parlantes; pero al mismo tiempo, también puede estar escuchando alguien que vive en el campo y se olvidó de cambiarle las pilas a su radio que apenas recibe señal. Y él también tiene que recibir el mensaje y la compañía de ustedes.»

Queridos amigos escuchadores, les agradezco con el corazón que me sigan recibiendo con mis virtudes y mis debilidades. Para mí la comunicación es un vicio que me va a acompañar hasta el último segundo de mi vida. Y ese sueño es posible gracias a Ustedes y a mi familia, que bancan el delirio de alguien que juega a la radio con la complicidad magnífica que hay del otro lado. Nadie tendría más nada que decir, si descubriera que del otro lado nadie nada quiere escuchar.

Tengan en cuenta que estoy arriba de la mitad de mi vida, haciendo lo que me gusta y con libertad. Y hasta lo puedo compartir. Y crean desde mi humildad más profunda, no es poca cosa.

¡MUCHAS GRACIAS POR TODO!